El voto en blanco no es secreto (y debería serlo)

Poco menos que de absurdo se puede calificar el incidente que un conocido sufrió al tratar de cumplir con su derecho al voto para las próximas elecciones europeas.

Si uno decide, legitima y democráticamenteno elegir entre ninguna de las ofertas que los partidos políticos proponen como representantes al Parlamento Europeo, pero considera importante participar y demostrar el apoyo al sistema democrático de esa manera, y decide votar por correo tiene el mismo derecho que cualquiera que acuda el próximo domingo 7 de junio a las urnas a que no se conozca el sentido de su voto.

Sin embargo si al ir a la oficina de correos correspondiente el diligente responsable se preocupa de pesar el sobre que contiene el certificado correspondiente con el voto así como el sobre que contiene la papeleta, la verdad que este derecho se reduce a nada.

La báscula delata que algo falta dentro del sobre, concretamente los dos gramos que pesa la papeleta de cualquiera de los partidos.

Lo peor es que el amable empleado se obceque en que hay algo malo en el voto y solicite al votante que lo revise porque el peso no le coincide con el resto de los que le ha tocado tramitar.

El artículo 68.1 de la Constitución establece el sufragio secreto:

“1. El Congreso se compone de un mínimo de 300 y un máximo de 400 Diputados, elegidos por sufragio universal, libre, directo y secreto, en los términos que establezca la ley.”

Y la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio de Régimen Electoral General, (LOREG) en su artículo 86 fija que:

“1. El voto es secreto.”

Además la propia LOREG castiga a quienes revelen el secreto del voto:

“1. Serán castigados con la pena de arresto mayor y multa de 30.000 a 300.000 pesetas:

b. Quienes con violencia o intimidación presionen sobre los electores para que no usen de su derecho, lo ejerciten contra su voluntad o descubran el secreto de voto.”

Como digo no tiene ningún sentido que en correos se pesen los votos que depositen los ciudadanos, y no puede justificarse por razones de ayudar al elector para que no se equivoque, igual que en la mesa electoral nadie mira el voto a ver si está bien antes de introducirlo en la urna, es la única responsabilidad del elector el que su voto cumpla con los requisitos.

Tampoco por razones de seguridad, porque podrían pesarse todos juntos, con posterioridad y no delante del votante y con su identificación.

Pero mucho menos comprensibles es que el trabajador de correos recrimine e insista al votante para que revise su voto, inconsciente sin duda de lo que significaba que el sobre pesase dos gramos menos.

En fin, un problema muy grave que vulnera uno de los principios esenciales del voto en nuestro sistema democrático, y que alguien debería explicar a los trabajadores de correos.

http://derechoynormas.blogspot.com/

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